jueves, 22 de mayo de 2014

¡Más vale borracho conocido que alcohólico por conocer!


Adicción al alcohol
·         Más que un vicio, una enfermedad.
·         Lo que empieza como un arraigamiento social, acaba como una dependencia.
·         Toma por diversión y no por adicción.

·   
Por Lissette Espino
El alcoholismo no es un vicio, sino una enfermedad que genera una problemática social, emocional y psicológica en hombres y mujeres. De acuerdo con Ricardo Iván Nanni, presidente de la Central Mexicana de Servicios Generales de Alcohólicos Anónimos la asistencia de las mujeres a los grupos de Alcohólicos Anónimos ha registrado un incremento de un 50 por ciento en el consumo de alcohol y lo más triste es que la edad más común va desde los 12 a los19 años de edad.
La adicción a la bebida en México ha dejado de ser un problema principalmente de hombres, En Coatzacoalcos Alcohólicos Anónimos tiene más de 36 grupos de ayuda en los cuales al menos cada dos semanas  asisten 4 mujeres que aceptan su adicción al alcohol. Sin embargo ya no es cuestión de género, se trata de una enfermedad que como cualquier otra tiene que ser detectada y tratada a tiempo para llegar a curarse por completo y evitar una adicción a las sustancias contenidas en las bebidas alcohólicas.
Es un mito creer que la bebida cause más diversión y estimule sentimientos alegres, la persona se desinhibe; sin embargo no es un estimulante y la relación alcohol- diversión es  una idea culturalmente arraigada.
En su libro, “El Arte de Amar” Erich Fromm menciona al alcoholismo como una solución socialmente aceptada, los individuos tratan de escapar de la culpa y remordimiento tratando de acabar con la separatidad refugiándose en el alcohol o las drogas; pero la experiencia orgiástica concluye se sienten más separados aún y ello los impulsa a recurrir a tal experiencia con mayor frecuencia  e intensidad.

La separatidad se refiere al aislamiento en que vive el individuo, quien busca romper con sus propios miedos para interactuar y adentrarse más con las otras personas. ¿Será que el alcohol es un facilitador y desinhibidor social? En efecto sí lo es, pero en la medida que aumenta la cantidad de alcohol ingerida disminuyen las capacidades para lograr entablar una buena comunicación. Hablando de las parejas, en un inicio pueden sentirse desinhibidas con algo de alcohol, pero por ser un depresor del Sistema Nervioso Central su consumo puede inhibir la respuesta sexual, además están otros factores  negativos como favorecer prácticas sexuales de riesgo, embarazos no planificados o enfermedades de transmisión sexual. Además el alcohol produce alteraciones que afectan la capacidad de respuesta de los reflejos y la percepción del tiempo- espacio, aumentando posibles accidentes.
Cuando consumimos alcohol es probable que se presenten los siguientes efectos en nuestro cuerpo:
1.      El alcohol en exceso inhibe las funciones de la región frontal del cerebro, por lo que se disminuye la memoria, concentración y autocontrol.
2.      El trabajo del hígado para metabolizar puede terminar en náuseas, vómitos y fuertes dolores de cabeza. sólo un porcentaje pequeño de alcohol (10%) se elimina por medio de la orina y el sudor, el trabajo es del hígado que lo metaboliza y convierte en azúcar.
3.      El riñón elimina más agua de la que se ingiere y provoca que el organismo busque agua en otros órganos. Esto provoca que las membranas que cubren el cerebro pierdan agua y se presente un fuerte dolor de cabeza.
4.      Al ingerir alcohol aumentan las secreciones ricas en ácidos en el estómago y también mejora la digestión; sin embargo cuando se bebe más de lo normal causa erosiones en la mucosa del estómago producidas por el principal componente del alcohol llamado etanol y entre más se mezclan las bebidas mayor es la irritación gástrica.
5.      En la piel el alcohol aumenta el flujo de sangre, por lo tanto la sudoración aumenta.
6.      El alcohol acelera la respiración y si se consume en exceso puede detener la respiración y trabajo de los pulmones por completo.
7.      Los efectos del alcohol provocan un aumento en la actividad cardiaca y aceleración del pulso. Cuando el alcohol llega a la sangre, se produce una disminución de los azúcares, lo que provoca una sensación de debilidad y agotamiento físico.
Es muy común escuchar frases como “Beber sólo los fines de semana no hace daño” o “Una no es ninguna”. El daño que provoca el alcohol no depende del día en el que se ingiere o la cantidad con la que se empieza, sino principalmente con el vínculo que se establece con la sustancia. El alcohol contiene una sustancia química llamada etanol que produce un efecto depresivo sobre el cerebro y con el tiempo llega a desarrollar una  dependencia en las personas predispuestas.
Es importante analizar la manera en la que cada uno va incluyendo el alcohol en sus actividades y en su rutina de vida, la frecuencia, velocidad y cantidad que se ingiere. Las personas suelen ver el alcoholismo como un vicio, sin embargo en 1950 la Organización Mundial de la Salud (OMS) lo clasificó como un trastorno mental, poniéndolo en una categoría de enfermedad que puede ser diagnosticado, pronosticado, tratado y rehabilitado por un médico o especialista.
El alcoholismo es una enfermedad crónica que se caracteriza por la incapacidad para controlar la manera de beber, siendo consecuencia de una dependencia psíquica y física al alcohol, así como también puede existir una predisposición genética determinada para la adicción. El terapeuta Simon Honold define la adicción como el resultado de una serie de conflictos psicológicos no resueltos, un estancamiento en el desarrollo de la personalidad y el manejo de las emociones. También habla de una conducta aprendida mediante reforzamientos condicionados por los efectos gratificantes de las sustancias.
A continuación mencionaré los síntomas que de acuerdo la Dra. Ivette Sandoval debe presentar el consumidor para determinar si es adicto al alcohol:
·         Consumo de una sustancia a menudo en grandes cantidades.
·         Deseo persistente o de esfuerzos inútiles por reducir o controlar el consumo del alcohol.
·         Empleo exagerado del tiempo en actividades relacionadas con la obtención, consumo o recuperación de los efectos del alcohol.
·         Abandono o reducción de actividades importantes de carácter social, ocupacional o recreativas por consumir la sustancia.
·         Consumo continuado del alcohol, a pesar de conocer la existencia de un problema persistente o recurrente, ya sea de índole física o psicológica.
La adicción al alcohol se ha convertido en una problemática social, que no sólo afecta el nivel de vida del adicto, sino que también perjudican a los que los rodean. Desde llegar tarde al trabajo, no salir de casa, actitudes depresivas, descuido de la familia, descuido personal y sobre todo la vida misma se encuentra expuesta a mayor riesgo, ya que quienes toman en exceso reducen su esperanza de vida hasta 20 años.
Las enfermedades provocadas por el consumo de bebidas alcohólicas van desde problemas cardiacos, problemas en el hígado, páncreas, estómago, en el sistema nervioso central, ansiedad, depresión o insomnio.
Los especialistas señalan que si el paciente es diagnosticado adicto al alcohol puede ser tratado de distintas formas. Existen fármacos que ayudan a evitar las alteraciones ocasionadas por la suspensión abrupta de la sustancia, también hay instituciones y grupos de autoayuda como Alcohólicos Anónimos, que tienen tratamientos concretos y confiables para asegurar la rehabilitación del paciente, además de brindar información y guías para encontrar la raíz del problema comenzando con el tratamiento adecuado para cada individuo.

“Más vale borracho conocido que alcohólico por conocer”, hay una pequeña línea de entre tomar por diversión, gusto y de manera social, a tomar de una forma desmedida a causa de una adicción. En nosotros está tomar de manera responsable y reflexionar sobre cuál es la verdadera razón por la cual consumimos bebidas alcohólicas.


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