Adicción al
alcohol
·
Más que un vicio, una enfermedad.
·
Lo que empieza como un arraigamiento social, acaba
como una dependencia.
·
Toma por diversión y no por adicción.
·
Por Lissette Espino
El alcoholismo no es un vicio, sino una enfermedad
que genera una problemática social, emocional y psicológica en hombres y
mujeres. De acuerdo con Ricardo Iván Nanni, presidente de la Central Mexicana
de Servicios Generales de Alcohólicos Anónimos la asistencia de las mujeres a
los grupos de Alcohólicos Anónimos ha registrado un incremento de un 50 por
ciento en el consumo de alcohol y lo más triste es que la edad más común va
desde los 12 a los19 años de edad.
La adicción a la bebida en México ha dejado de ser un problema principalmente
de hombres, En Coatzacoalcos Alcohólicos Anónimos tiene más de 36 grupos de
ayuda en los cuales al menos cada dos semanas asisten 4 mujeres que aceptan su adicción al
alcohol. Sin embargo ya no es cuestión de género, se trata de una enfermedad
que como cualquier otra tiene que ser detectada y tratada a tiempo para llegar
a curarse por completo y evitar una adicción a las sustancias contenidas en las
bebidas alcohólicas.
Es un mito
creer que la bebida cause más diversión y estimule sentimientos alegres, la
persona se desinhibe; sin embargo no es un estimulante y la relación alcohol-
diversión es una idea culturalmente
arraigada.
En su libro, “El Arte de Amar” Erich Fromm menciona al alcoholismo
como una solución socialmente aceptada, los individuos tratan de escapar de la
culpa y remordimiento tratando de acabar con la separatidad refugiándose en el
alcohol o las drogas; pero la experiencia orgiástica concluye se sienten más
separados aún y ello los impulsa a recurrir a tal experiencia con mayor
frecuencia e intensidad.
La separatidad se refiere al aislamiento en que vive el individuo,
quien busca romper con sus propios miedos para interactuar y adentrarse más con
las otras personas. ¿Será que el alcohol es un facilitador y desinhibidor
social? En efecto sí lo es, pero en la medida que aumenta la cantidad de
alcohol ingerida disminuyen las capacidades para lograr entablar una buena comunicación.
Hablando de las parejas, en un inicio pueden sentirse desinhibidas con algo de
alcohol, pero por ser un depresor del Sistema Nervioso Central su consumo puede
inhibir la respuesta sexual, además están otros factores negativos como favorecer prácticas sexuales
de riesgo, embarazos no planificados o enfermedades de transmisión sexual. Además
el alcohol produce alteraciones que afectan la capacidad de respuesta de los
reflejos y la percepción del tiempo- espacio, aumentando posibles accidentes.
Cuando consumimos alcohol es probable que se presenten los
siguientes efectos en nuestro cuerpo:
1.
El alcohol en exceso inhibe las funciones de la región frontal del
cerebro, por lo que se disminuye la memoria, concentración y autocontrol.
2.
El trabajo del hígado para metabolizar puede terminar en náuseas,
vómitos y fuertes dolores de cabeza. sólo un porcentaje pequeño de alcohol
(10%) se elimina por medio de la orina y el sudor, el trabajo es del hígado que
lo metaboliza y convierte en azúcar.
3.
El riñón elimina más agua de la que se ingiere y provoca que el
organismo busque agua en otros órganos. Esto provoca que las membranas que
cubren el cerebro pierdan agua y se presente un fuerte dolor de cabeza.
4.
Al ingerir alcohol aumentan las secreciones ricas en ácidos en el
estómago y también mejora la digestión; sin embargo cuando se bebe más de lo
normal causa erosiones en la mucosa del estómago producidas por el principal
componente del alcohol llamado etanol y entre más se mezclan las bebidas mayor
es la irritación gástrica.
5.
En la piel el alcohol aumenta el flujo de sangre, por lo tanto la
sudoración aumenta.
6.
El alcohol acelera la respiración y si se consume en exceso puede
detener la respiración y trabajo de los pulmones por completo.
7.
Los efectos del alcohol provocan un aumento en la actividad cardiaca y
aceleración del pulso. Cuando el alcohol llega a la sangre, se produce una
disminución de los azúcares, lo que provoca una sensación de debilidad y
agotamiento físico.
Es muy
común escuchar frases como “Beber sólo los fines de semana no hace daño” o “Una
no es ninguna”. El daño que provoca el alcohol no depende del día en el que se
ingiere o la cantidad con la que se empieza, sino principalmente con el vínculo
que se establece con la sustancia. El alcohol contiene una
sustancia química llamada etanol que produce un efecto depresivo sobre el
cerebro y con el tiempo llega a desarrollar una
dependencia en las personas predispuestas.
Es importante analizar la manera en la que cada uno va incluyendo el
alcohol en sus actividades y en su rutina de vida, la frecuencia, velocidad y
cantidad que se ingiere. Las personas suelen ver el alcoholismo como un vicio, sin
embargo en 1950 la Organización Mundial de la Salud (OMS) lo clasificó como un
trastorno mental, poniéndolo en una categoría de enfermedad que puede ser
diagnosticado, pronosticado, tratado y rehabilitado por un médico o
especialista.
El alcoholismo es una enfermedad crónica que se caracteriza
por la incapacidad para controlar la manera de beber, siendo consecuencia de
una dependencia psíquica y física al alcohol, así como también puede existir
una predisposición genética determinada para la adicción. El terapeuta Simon
Honold define la adicción como el resultado de una serie de conflictos
psicológicos no resueltos, un estancamiento en el desarrollo de la personalidad
y el manejo de las emociones. También habla de una conducta aprendida mediante
reforzamientos condicionados por los efectos gratificantes de las sustancias.
A continuación mencionaré los síntomas que de acuerdo la Dra.
Ivette Sandoval debe presentar el consumidor para determinar si es adicto al
alcohol:
·
Consumo de una sustancia a menudo en grandes cantidades.
·
Deseo persistente o de esfuerzos inútiles por reducir o
controlar el consumo del alcohol.
·
Empleo exagerado del tiempo en actividades relacionadas con
la obtención, consumo o recuperación de los efectos del alcohol.
·
Abandono o reducción de actividades importantes de carácter
social, ocupacional o recreativas por consumir la sustancia.
·
Consumo continuado del alcohol, a pesar de conocer la
existencia de un problema persistente o recurrente, ya sea de índole física o
psicológica.
La
adicción al alcohol se ha convertido en una problemática social, que no sólo
afecta el nivel de vida del adicto, sino que también perjudican a los que los
rodean. Desde llegar tarde al trabajo, no salir de casa, actitudes depresivas,
descuido de la familia, descuido personal y sobre todo la vida misma se encuentra
expuesta a mayor riesgo, ya que quienes toman en exceso reducen su esperanza de
vida hasta 20 años.
Las enfermedades provocadas por
el consumo de bebidas alcohólicas van desde problemas cardiacos, problemas en
el hígado, páncreas, estómago, en el sistema nervioso central, ansiedad,
depresión o insomnio.
Los especialistas señalan que si
el paciente es diagnosticado adicto al alcohol puede ser tratado de distintas
formas. Existen fármacos que ayudan a evitar las alteraciones ocasionadas por
la suspensión abrupta de la sustancia, también hay instituciones y grupos de
autoayuda como Alcohólicos Anónimos, que tienen tratamientos concretos y
confiables para asegurar la rehabilitación del paciente, además de brindar
información y guías para encontrar la raíz del problema comenzando con el
tratamiento adecuado para cada individuo.
“Más vale borracho conocido que
alcohólico por conocer”, hay una pequeña línea de entre tomar por diversión,
gusto y de manera social, a tomar de una forma desmedida a causa de una
adicción. En nosotros está tomar de manera responsable y reflexionar sobre cuál
es la verdadera razón por la cual consumimos bebidas alcohólicas.










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